La ley de lenguas está a la vuelta de la esquina y es que el otro día paseando por plaza España me encontré un stand de recogidas de firmas para que no se ponga el catalán como lengua oficial en Aragón. Dios ¿tan desconectada estoy que no me había enterado de esto? Me indigne.
Estuve tentada a firmar, pero vi que la recogida de firmas era de un partido político y me da una rabia, en este país siempre es lo mismo, los que están en el gobierno hacen una cosa y la oposición quiere justo la contraria. Y esto pasa siempre, da igual con que.
El caso es que manda narices, porque tenemos que tener aquí el catalán como lengua oficial. Encima claro, la querrán poner en las administraciones públicas igualmente… es que somos tontos, pero tontos tontos.
Que en la franja hablen catalán, chapo, que me vaya a hacer unos papeles a una administración pública o en el colegio me puedan hablar catalán, no, ni hablar… no hablan ni aragonés, como para imponernos el catalán.
El catalán para Cataluña, aquí que nos dejen con el español y si acaso con el aragonés que ya nos vale.



