El portero del prostíbulo

26 04 2009

Desde que lo leí quise poner este pequeño cuento con moraleja que habla de como lo que creemos que es lo peor que nos puede pasar puede que sea lo mejor que nos pase en nuestras vidas.

El cuento es de Jorge Bucay y aunque es un poco largo, merece la pena leerlo.

No había en el pueblo un oficio peor visto y peor pagado que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre. Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.

Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio. Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una informe semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará ese informe con los comentarios que usted crea convenientes.

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero…..

Me encantaría satisfacerlo, señor – balbuceó – pero yo… yo no sé leer ni escribir.

¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto…

Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo…

No lo dejó terminar. Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte.

Y sin más, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a sí casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer? Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero recibido.

En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha.

A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.

Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.

Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar… como me quedé sin empleo…

Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.

Está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?

No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.

Hagamos un trato – dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días…  Aceptó. Volvió a montar su mula.

Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?

Sí…

Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.

El ex – portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.

“…No todos disponemos de cuatro días para compras”, recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.

En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora vendedor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un local. Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el local se transformó en la primer ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.

Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? Las tenazas… y las pinzas… y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos…..

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de a leer y escribir, las artes y los oficios más prácticos de la época.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:

Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.

El honor sería para mí – dijo el hombre -. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.

¿Usted? – dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo – ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?

Yo se lo puedo contestar – respondió el hombre con calma -. Si yo hubiera sabido leer y escribir… sería portero del prostíbulo!





Déjate cuidar… también en el trabajo

1 03 2008

¿Quién no ha oído hablar de las oficinas de Google? Ya sabéis esas que tienen como objetivo crear entornos de trabajo creativos como incentivo para sus trabajadores.

Afortunadamente, esta tendencia de crear entornos de trabajo más que agradables se está extendiendo como la pólvora y es que navegando un poco por internet se pueden encontrar paraísos de trabajo como estos:

 

Oficina de Google

 

La más conocida, Google
y es que sillas de masaje japonés, aparcamientos de patinetes en los pasillos, una habitación dedicada al lego, toda una serie de lámparas de lava color púrpura, lavandería, clases de idiomas y yoga, entre otras, están entre la oferta destinada a los empleados para que se encuentren agustito en el curro.

 

oficina lego

Lego, de las últimas en apuntarse a la
nueva moda… en la foto se puede ver
una de las salas de reuniones de la
central de Lego.

 

 

Oficina pixar

 

 

 

 

O las oficinas de Pixar como esta, que están inspiradas en su película Nemo. En la imagen se ve un pasillo con varias casitas donde cada una es una oficina.

 

 

oficina red bull

 

 

Y por último Red Bull tampoco se queda atrás, en la fotografía, de su oficina en Londres, podemos ver un tobogán que los trabajadores pueden usar y que comunica una planta con otra. !Para que usar las escaleras o el ascensor si tenemos toboganes!

 

 

 

A ver cuando las empresas españolas se apuntan a esta nueva moda!





Mañana empiezo!!

22 01 2008

Mañana empiezo el proyecto!! Como dice la canción asustada y decidida… y lo peor va a sar lo de madrugar, con lo que me encanta a mi estar hasta las tantas en la cama :(

Así que esta noche, ya os imaginaís que toca…

Desarme suerte!!

PD: Pues al parecer no empiezo hoy, sino mañana, que vida esta…





Elegir bien

8 01 2008

Y es que como dicen estos originales anuncios “La vida es muy corta para el trabajo equivocado”…

Pero yo me pregunto ¿Cómo leches sabes al principio cuál es el erroneo y cuál no? porque en las fotos está muy clarito pero en la realidad es otro cantar…

Y es que esto de buscar pfc me esta dando otra “maravillosa” visión del mundo laboral y francamente prefería la que tenía antes, irrealista si, pero optimista.

Encontré dos frases que le van a esto genial, la primera la habrá oido ya todo el mundo (supongo) :

“El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va.”
Antoine de Saint-Exupery Escritor francés.

Si un día sé exactamente hacía donde voy, probaré a ver si es verdad… mientras tanto me quedo con esta otra, una verdad como un pino:

“El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide.”
Henry F. Amiel, escritor suizo.